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Educamp Colombia: aprendizaje en un escenario alternativo

Diego Ernesto Leal Fonseca
(diego@diegoleal.org / http://diegoleal.org)


Las plataformas de software social incluyen una promesa de transformación de la relación del usuario con la información, pasando de un rol de consumo a uno de producción (donde cada persona tiene el potencial de convertirse en ‘prosumidora’, como otros han decidido llamarlo), con las implicaciones sociales, económicas y políticas que esto puede tener.

Obviamente, uno esperaría que este tipo de relación con la información (y con el conocimiento) también tuviera unas implicaciones directas sobre la forma como se conciben nuestros sistemas educativos, que históricamente han estado basados en la transmisión de información escasa (debido a la tecnología de reproducción y transmisión) de parte de un experto en un área (el profesor) a un conjunto de aprendices que la consumen (los estudiantes). Por supuesto, esta es una mirada bastante general, que no desconoce todos los diversos métodos, metodologías y técnicas que buscan hacer más eficiente el proceso de “apropiación” de conocimiento.

No obstante, sí resulta importante llamar la atención sobre la forma en la cual un amplio sector de nuestros docentes concibe la información producida por sus estudiantes, la cual no pasa de ser un mecanismo para verificar si la información transmitida ha sido recibida de la manera esperada, pero no tiene un valor intrínseco. La producción de información útil es, en este entorno, privilegio de profesionales (como investigadores o periodistas). Por su lado, la ubicuidad termina siendo, para muchos de nuestros profesores, apenas un elemento distractor en el salón de clase, que compite por la atención de los estudiantes.

Posiblemente, el cambio más importante que el software social genera en nuestro entorno es que el sentido de utilidad de la información cambia, y cualquiera de nosotros se convierte en productor de la misma, sea a nivel micro (mediante herramientas como Twitter o los estatus de Facebook) o macro (en plataformas de más alcance como wikis o blogs). Así, el valor intrínseco de un twit que contiene un URL depende del uso que quien lo recibe haga del mismo, y no de su rigurosidad científica o su veracidad, como sí ocurre con la información generada en canales que podríamos llamar tradicionales, a falta de una mejor palabra.

Curiosamente, este nuevo entorno de posibilidades ha permeado de manera limitada a los programas de formación en uso de tecnología (aunque es claro que las herramientas y su potencial no son de uso exclusivo de esta área del conocimiento) ofrecidos a docentes de educación superior. Si bien la tecnología es usada, la noción del profesor como experto que no sólo decide lo que tiene sentido aprender, sino que tiene la última palabra sobre si se aprendió o no (mediante la evaluación) sigue siendo predominante. Como ha sido señalado, el aprendiz sigue siendo esencialmente un consumidor de la información que el profesor considera oportuna.

Esta reflexión se encuentra detrás de una serie de experimentos llevados a cabo por la Dirección de Fomento de la Educación Superior del Ministerio de Educación de Colombia, con el fin de explorar oportunidades y escenarios alternativos para acercar a los docentes a nuevas formas de emplear las TIC. Inicialmente en el mes de diciembre de 2007, y luego en los meses de Noviembre y Diciembre de 2008, fueron llevados a cabo en siete ciudades del país una serie de talleres de uso de herramientas de software social, que contaron con la participación de alrededor de 700 docentes de educación superior. Estos talleres buscaban crear un ambiente de aprendizaje diferente que tuviera relación directa con las posibilidades actuales de la tecnología y en el cual se hiciera evidente, no sólo la responsabilidad individual frente a tal proceso, sino la necesidad de pensar en cómo distribuir el rol del experto entre toda una comunidad de aprendices.

¿De dónde surgen los EduCamp?


La idea original de los talleres está basada en conversaciones con Nancy White (experta en comunidades de práctica), Jay Cross (uno de los más fuertes proponentes del llamado aprendizaje informal) y Fernando Díaz del Castillo (colega del Ministerio en ese momento), con quienes nos preguntamos la forma en la cual podría diseñarse una experiencia que facilitara el aprendizaje "over-the-shoulder" (algo así como "por-encima-del-hombro"). Más adelante, Stephen Downes colaboraría también en el diseño inicial de la experiencia. La intención era volver tangible una práctica bastante común entre, por ejemplo, estudiantes de programación, quienes comparten soluciones a problemas o herramientas mientras están en la misma sala de computadores. Este tipo de práctica reconoce que cualquier persona puede ser experta en un aspecto específico (una herramienta, por ejemplo), y que el conocimiento no se transmite necesariamente de una a muchas personas, sino entre redes desestructuradas de personas.

De esta forma, buscamos modelar prácticas de colaboración entre perfectos extraños, en un ambiente que les permitiera descubrir que todos podían ser maestros y aprendices a la vez. De allí nació un mensaje recurrente que aparece en los talleres (“Todos somos aprendices”), y se generó un enlace directo con una teoría de aprendizaje emergente (llamada conectivismo), que permitió reforzar y ampliar el alcance del taller, convirtiéndolo en una experiencia de desarrollo del Ambiente Personal de Aprendizaje de cada participante. Por supuesto, desde el principio fue claro que era crítico explotar el potencial de las plataformas de software social para que el uso de la tecnología tuviera un impacto que excediera el tiempo de duración del taller, así que esto se convirtió a la vez en una excelente excusa para convocar a los docentes que participarían en el evento.

Por otro lado, de manera deliberada decidimos permitir a cada aprendiz descubrir sus intereses y explorarlos haciendo uso de la tecnología, por fuera de un currículo y de unos objetivos predeterminados por otros. Por esta razón, el diseño de los talleres se basó en diversas técnicas que han sido creadas para llevar a cabo eventos llamados desconferencias (unconference), que básicamente buscan crear una estructura mínima que permita a los participantes decidir los temas tratados (en contraste con las conferencias normales, en las cuales las temáticas son definidas previamente, sin participación de la audiencia). El nombre que decidimos dar a los talleres proviene en parte de estas desconferencias, que tienen el sufijo ‘camp’ en sus nombres (Foocamp, Barcamp, Podcamp, etc.), pero con un énfasis educativo. Así, terminamos denominándolos Educamps.

Teniendo este escenario global como punto de partida, con el apoyo logístico de CINTEL y la colaboración decidida del equipo que hacía parte del Proyecto de Uso de Medios y TIC en Educación Superior (Francisco Suárez y Karen Cáceres), se puso en marcha la organización de los primeros talleres, que fueron realizados en las ciudades de Bogotá y Medellín en 2007. Para que el experimento fuera significativo, se previó que cada persona contara con un computador portátil conectado a Internet a lo largo del evento, que en cada taller participaran al menos cien personas, y que la disposición espacial fuera diferente a la que se encuentra usualmente en este tipo de eventos.

En lugar de sillas y mesas ‘normales’, tendríamos sillones, butacas, mesas bajas y mesas de coctel, las cuales estarían dispersas en la sala en un aparente desorden. Esta disposición generó una dificultad adicional: encontrar los lugares que cumplieran con todas estas condiciones. Claramente, los auditorios usados en conferencias (con sillas fijas) no nos servirían, así que tuvimos que conseguir salones abiertos, en la mayoría de los casos con alfombras que permitirían a los asistentes sentarse en el piso. De este modo, lo primero que los asistentes encontrarían sería un espacio desestructurado, como antesala al trabajo que desarrollarían a lo largo de todo un día.

En paralelo con esto, conseguimos la participación de invitados internacionales que ofrecerían conferencias de apertura cuyo propósito era dar un contexto al trabajo desarrollado. Tuvimos la fortuna de contar con personas muy influyentes en el área del aprendizaje apoyado con tecnología, como Stephen Downes, Alejandro Piscitelli y Scott Leslie. Por mi parte, tuve la responsabilidad de facilitar los dos talleres de 2007, uno en 2008, y de acompañar, en el 2008, a un conjunto de doce personas pertenecientes a diversas instituciones de educación superior. De alguna manera, ellos fueron entrenados como facilitadores, a partir de la experiencia que vivimos en el primer año.

Como ya se ha dicho, parte de la intención de los talleres era que sirvieran como punto de partida para un trabajo apoyado en medios tecnológicos. En otras palabras, cada taller serviría como generador de una comunidad de práctica alrededor de las plataformas de software social exploradas, por lo cual la construcción de un sentido de identidad se convirtió en una actividad no sólo deseable, sino necesaria.

¿Cómo funciona un EduCamp?


En el momento del registro, cada participante recibe un computador portátil, una camiseta blanca con el logotipo del taller impreso, un conjunto de etiquetas adhesivas en blanco y, en los talleres de 2008, dos hojas impresas que sirven de guía para las actividades del día: Una hoja de herramientas (disponible en http://www.scribd.com/doc/8325750/Hoja-Herramientas), que incluye una breve descripción de diversas categorías de herramientas de software social y enlaces a las herramientas más representativas de cada categoría, y un diagrama en blanco (disponible en http://www.scribd.com/doc/8325751/Ambiente-Personal-de-Aprendizaje) que cada participante completa para caracterizar su Ambiente Personal de Aprendizaje.

La jornada inicia con una presentación del contexto en el cual se enmarca el taller, y que evidencia una realidad que vivimos a diario: Es tal la cantidad de información que estamos produciendo como sociedad, que no es posible para una sola persona aprender todo, o consumir todo lo que es producido por un colectivo grande de personas. Esa es la realidad en la que vivimos. Por esto se hace necesario entender que sólo podremos hacer lo que esté a nuestro alcance, y que sea lo que sea que resulte de ello, está bien. Esta es tal vez una de las lecciones más importantes obtenidas del desarrollo de los talleres: el valor de observar atentamente las necesidades del grupo y confiar en que los resultados que obtenga serán los adecuados para su contexto específico.

El trabajo central de la jornada lleva a los participantes a caracterizar sus Ambientes Personales de Aprendizaje, identificando los medios y recursos mediante los cuales consumen y producen información, apoyándose en la hoja de herramientas mencionada. Cada persona escribe, en las etiquetas adhesivas entregadas al inicio, los nombres de las herramientas con las cuales está familiarizado, y luego las adhiere a su camiseta, para ‘hacer visible’ su conocimiento. Adicionalmente, identifica aquellas herramientas mencionadas en la hoja de enlaces sobre las cuales le gustaría obtener más información.

Luego de esta labor, los participantes inician un proceso de ampliación de su Ambiente Personal de Aprendizaje, pero con un elemento especial: en lugar de contar con un tallerista experto que dé indicaciones sobre cómo usar una determinada herramienta, cada persona tiene la misión de encontrar, entre los demás participantes, a alguien que tenga en su camiseta la etiqueta correspondiente a aquella herramienta de interés personal. Una vez hecho esto, cada uno asume temporalmente el rol de aprendiz y de maestro, intercambiando información y demostrando el uso de la herramienta seleccionada. Una vez concluido este proceso, quien está desempeñando el rol de aprendiz pone en su camiseta el nombre de la herramienta que acaba de aprender, y con esto queda habilitado para ayudarle a alguien más. Esto permite a cada persona elegir aquello que desea aprender, y hacerlo a su ritmo personal, apoyándose en un colega.

Para anticiparnos a un escenario en el que ninguno de los asistentes tuviera conocimiento sobre alguna de las herramientas propuesta contamos, en cada taller, con el apoyo de alrededor de diez personas, además del facilitador principal, cada una de las cuales tiene a su cargo una o más herramientas de software en particular. La misión de este equipo de apoyo es posibilitar el inicio de la propagación de información sobre una herramienta específica.
Como complemento a esta actividad central, desarrollada a lo largo de la mañana, los asistentes participan en sesiones cortas que buscan modelar esquemas de trabajo colaborativo que propician la generación y compilación de ideas, así como las conversaciones sobre temas que reflejan el interés genuino de los participantes.

Estas sesiones, que se han llevado a cabo con pequeñas modificaciones en los distintos talleres realizados, incluyen lluvias de ideas sobre el uso educativo de las herramientas exploradas en la mañana, en las cuales grupos pequeños rotan por diversas estaciones para generar al final una gran lista de posibles usos, que representa una colaboración asincrónica entre personas de diversas ciudades. También son llevadas a cabo discusiones de media hora sobre temas propuestos por los asistentes (en el espíritu de una desconferencia), y se desarrollan en algunos casos ejemplos concretos de actividades que, haciendo uso de las herramientas exploradas, pueden apoyar la evaluación de aprendizaje, el diseño de actividades o la investigación, entre otros.

El resultado de las actividades desarrolladas es compilado, desde 2008, en http://educamp.wetpaint.com (este wiki), espacio en donde es posible obtener información sobre las diversas herramientas exploradas en el taller, y que se encuentra a disposición de todos los miembros de la comunidad. De igual manera, todas las personas inscritas son invitadas a participar en una lista de correo creada en 2007, y que está dedicada a la discusión de temas relacionados con el aprendizaje apoyado con tecnología (http://groups.google.com/group/elearningcolombia).

Algunos resultados iniciales...


Los comentarios de los asistentes a los talleres sugieren que este experimento no sólo es exitoso en términos de sus objetivos, sino que este tipo de propuesta puede representar una alternativa real a programas de formación más tradicionales. Una de las asistentes al primer taller realizado en Medellín en 2007, indicaba que “nunca había aprendido tanto en tan poquito tiempo. Yo pensé que aprender sobre blogs, o flickr, no sabía ni como se usaba, eso me iba a costar mucho tiempo y mucha capacitación y una inversión impresionante…No veo la hora de llegar a mi casa a practicarlo todo...”. Otro comentario recurrente expresa el valor que los asistentes dan al ambiente y al tipo de actividades propuestas a lo largo del día, que de alguna manera chocan con el imaginario típico que se tiene sobre un taller.

Cabe preguntarse entonces si es posible cambiar paradigmas y transformar prácticas (el cual debería ser el objetivo final de cualquier programa de formación, más allá de la actualización del discurso) con una experiencia de choque tan breve como esta. Un Educamp busca demostrar –esto es, hacer tangible– todo un discurso que tiene como elementos subyacentes la noción de Ambientes Personales de Aprendizaje y el potencial de las herramientas de software social para apoyarlos, así como la idea de generar ambientes más desestructurados que permitan nuevas relaciones entre personas. Pero, ¿cómo se ve esto en el quehacer cotidiano? Es claro que será necesario diseñar los instrumentos y estrategias de seguimiento que permitan evidenciar el impacto real que esta experiencia tuvo sobre las prácticas de los asistentes.

Por lo pronto, esperamos que la información recopilada aquí permita en el corto plazo que nuevas personas lideren experiencias de este tipo en sus propias instituciones (como ya ha venido ocurriendo), consolidando así una naciente comunidad que esté sintonizada con las posibilidades reales de la tecnología actual, y con su potencial para apoyar el aprendizaje y desarrollo humanos.

Así que bienvenido a este wiki. Si desea más información sobre los talleres, puede dirigirse a la comunidad de Ning asociada a este wiki (http://educampcolombia.ning.com) o contactar directamente a Diego Leal (diego@diegoleal.org).